Angela nos relató un original y elaborado esquema de obra teatral, sobre el que todos hemos decidido ponernos a trabajar:
LA HISTORIA
Los adolescentes, hartos de escuchar los tópicos actuales sobre la vaga y desmotivada juventud, hartos de tener que aceptar como alternativas válidas e impepinables aquellas que les tienen preparadas los adultos; deciden hacer un partido político en el que puedan verse representados sus intereses.
El problema es que al no tener más de 18 años, no pueden crear su propia candidatura; el problema es también que son tan pocos jóvenes en el pueblo, que es difícil ser escuchado, además, ¿quién escucha a un adolescente?, ¿quién considera serias las cuestiones que plantean sean de la índole que sean (amor, sueños, estudios, opiniones, problemas estéticos)?
Deciden entonces hablar con una de sus abuelas, a la que ha escuchado quejarse a la hora del café con unas amigas por cuestiones de discriminación referidas a su avanzada edad. Y le proponen crear un partido politico.
Tendríamos por tanto a dos colectivos trabajando juntos, ambos discriminados por cuestiones de edad. Sería un partido político representado públicamente por personas mayores, con un manejo tecnológico muy actual, planificando un programa político enfocado a ambos, conversando e intercambiando pareceres.
El problema sería como incorporar a los niños, que creo tienen el mismo problema de representación ciudadana que los adolescentes. Probablemente podrían ser un buen nexo de unión entre los dos colectivos anteriores. Los dos colectivos anteriores podrían en un principio aparecer distanciados, en una situación de bloqueo intergeneracional.
Los jóvenes más centrados en lo nuevo, modernos, desestimando lo viejo, lo pasado de moda. Víctimas de la filosofía del “usar y tirar”
Los mayores desconfiando de lo nuevo, haciendo uso de viejos y establecidos prejuicios más relacionados con el salto generacional que con una deriva real de la juventud actual.
Todos ellos desconectados, inconexos.
Los niños, libres aún de prejuicios, admiran al joven que quieren llegar a ser, su forma de vestir, sus historias de amor, sus salidas, ir al instituto, jugar al baloncesto como sus hermanos mayores; quieren copiarlo todo, quieren ser grandes. Los niños, libres aún de prejuicios, aman a sus abuelos, y se dejan empapar del amor de estos, les escuchan, les tienen en cuenta, les necesitan, y son, en medio de la forzada ausencia de sus padres trabajadores, la referencia más amable y querida.
Los adultos, siempre ausentes, ocupados, sin tiempo, estresados, cargados de responsabilidad y preocupaciones, haciendo de todo y perdiéndoselo todo.
La historia principal, o de unión entre las tres generaciones puede ocurrir dentro de una familia, que a su vez tienen amigos con los que compartir todos los descubrimientos interpersonales sucedidos en su hogar.
Puede ser el niño, el que intente ayudar a su hermano mayor, dándole la idea de escuchar a la abuela que tiene problemas similares, también aquí se puede hacer callar a los niños, sin darle importancia a sus aportaciones.
Que sean los niños los que de forma original y mediante el juego, den ideas a los jóvenes y mayores para su programa político, y luego parezca que no han hecho nada.
Documento completo de inicio del proyecto